¿Y si resulta que finalmente no tenemos que morir?

¿Y si resulta que finalmente no tenemos que morir?
Según el famoso dicho, la única verdad en la vida es que todos tenemos que morir. De hecho, nuestro sistema legal está basado en la premisa de que los seres humanos nacemos y morimos. Hay que tener en cuenta que la pena de muerte es el mayor castigo se puede imponer en derecho penal (en los países en los que está permitida) y los derechos y obligaciones civiles desaparecen cuando una persona fallece (con algunas excepciones como podría ser el derecho de autor que pervive 70 años desde la muerte del creador de la obra).


¿Qué pasaría si ese axioma se demostrara incorrecto y algunos individuos fueran capaces de alcanzar la inmortalidad? ¿Imposible? No es lo que piensa la quinta persona más rica del mundo, el CEO de Oracle Larry Ellison, que dona anualmente 40 millones de dólares a la fundación que lleva su nombre y que se dedica a intentar acabar con la mortalidad. Otros millonarios de Silicon Valley, como los cofundadores de Google (Sergey Brin) o de Paypal (Peter Thiel) también odian la muerte y están financiando la Methuselah Foundation, cuyo creador Aubrey de Grey sostiene que “la primera persona que alcanzará los 1.000 años está viva en este momento”


Uno puede pensar que esto es sólo una moda que ha calado entre los millonarios californianos del mundo de la tecnología, que parecen vivir siempre en una burbuja. ¿Alguien conoce a Dmitry Itskov? Éste magnate ruso de 33 años tiene un plan grandioso: construir robots que sean capaces de almacenar la mente humana y mantener su consciencia en funcionamiento. El proyecto se llama Avatar (¡otra vez! aunque esta idea es anterior a la del Pentágono) y será desarrollado en fases, siendo la última de ellas la aparición de hologramas que sustituirán a los cuerpos tangibles y que serán capaces de alojar la consciencia humana.


Itskov empezó la aventura en Rusia en solitario y ahora se está asociando con científicos punteros a nivel mundial. Muchos de ellos se reunieron en Nueva York en junio de 2013, en un foro llamado Global Future 2045, para discutir sobre robots, telepresencias antropomórficas, neuroingeniería, neo-humanidad, inmortalidad cibernética, etc.


Ray Kurzweil es uno de los expertos que participaron en el congreso de Nueva York. De hecho, lo que hubiera sido una sorpresa hubiera sido no verle por allí porque es ponente habitual en este tipo de eventos. Kurzweil es un inventor americano que defiende a ultranza el futurismo y que predica sus ideas sobre tecnologías para alargar la vida, nanotecnología, robots, inteligencia artifical o biotecnología en su página web y en sus numerosas charlas.


Kurzweil es también uno de los principales promotores de la idea de singularidad (también conocida como singularidad tecnológica), que en palabras de la Wikipedia es un acontecimiento futuro en el que se predice que el progreso tecnológico y el cambio social se acelerarán debido al desarrollo de inteligencia sobrehumana, modificando nuestro entorno de manera radical o incluso, la naturaleza humana. Evidentemente no todo el mundo comparte estas ideas tan disruptivas pero Kurzweil, junto con Peter Diamandis y otras personas con grandes recursos fundaron hace unos años la Singularity University, cuya misión declarada es “educar, inspirar y apoderar a los líderes para que apliquen tecnologías exponenciales que ayuden a afrontar los grandes retos a los que se enfrenta la humanidad”Parafraseando la famosa canción de REM, nos podemos preguntar si está llegando el fin del mundo tal y como lo conocemos. No está claro pero creo que los reguladores y legisladores deberían empezar a tomarse en serio estas cuestiones.


Foto del usuario de Flickr Dawn Huczek

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