Sobre Terminators y Robocops

Sobre Terminators y Robocops

La guerra ha cambiado mucho en las últimas décadas. Si Julio Cesar, Nelson o Napoleón levantaran la cabeza, se quedarían profundamente sorprendidos de los avances tecnológicos presentes en los combates actuales, más aún si supieran que un grupo especializado de la mayor organización internacional de países está debatiendo si se debe permitir o limitar que sean las máquinas, y no las personas, las que vayan a la guerra.

La polémica está servida desde hace varios años porque Estados Unidos y otros países emplean ya aviones no tripulados (conocidos como ‘killer drones’) para atacar determinados objetivos. El debate se ha recrudecido recientemente porque se sabe que DARPA, la agencia del Pentágono responsable del desarrollo de nuevas tecnologías para uso militar, está trabajando para incorporar robots o cíborgs al campo de batalla.

Estamos hablando de máquinas que sustituyan a animales de carga, de trajes tipo Iron Man, pero también de proyectos más preocupantes como el denominado Avatar, destinado a desarrollar androides semiautónomos preprogramados para ciertas tareas o controlados de forma remota. Éste vídeo ilustra los avances.

Como no podía ser de otra manera, hay partidarios y detractores de los sistemas de armamento autónomos, también denominados ‘killer robots’. Evidentemente el estamento militar es uno de sus mayores defensores. Entienden que esto no es más que la evolución natural de la técnica, que lo lógico es que las “tareas 3D” (del inglés: ‘dull’, que significa repetitivas; ‘dirty’, sucias; y ‘dangerous’, peligrosas) sean ejecutadas por máquinas, y sobre todo que es la mejor manera de evitar bajas humanas en los conflictos armados. El Center for a New American Security expone con detalle estos argumentos en un informe titulado ‘Preparándose para la guerra en la era robótica’.

En el extremo opuesto del debate, una coalición global de ONGs lidera la campaña ‘Stop killer robots’, que trata de concienciar de los peligros que suponen las armas letales autónomas. El informe ‘Perdiendo la humanidad’ de Human Rights Watch los resume muy bien: la responsabilidad se diluye, las máquinas no pueden mostrar humanidad ni compasión, podríamos perder el control sobre ellas, supondrían un grave peligro en manos de dictadores y la vuelta atrás sería muy complicada si su uso se extiende. Aboga por que siempre haya algún tipo de intervención humana que minimice estos riesgos.

En mayo de este año, un grupo especial en la ONU debatió durante cuatro días sobre los aspectos técnicos, éticos, legales y operativos de las armas letales autónomas. En este enlace se pueden consultar todas las opiniones de los países participantes, leer o escuchar las ponencias de los expertos y también el informe final del presidente del grupo. No se alcanzaron conclusiones definitivas y volverán a reunirse en abril de 2015.

En un reciente trabajo, la profesora de Yale Rebecca Crootof considera que, para poder avanzar en el debate, es esencial definir bien qué entendemos por armas letales autónomas. Considera que la cuestión clave no es si hay que prohibirlas o no, sino cómo tenemos que regular un tipo de armamento que en algunos casos ya se está usando.

El tema es relevante porque si aceptamos que máquinas tipo Terminator sustituyan a soldados humanos en los conflictos armados, es probable que lo siguiente que veamos sean cíborgs patrullando por nuestras calles. ¿Estamos preparados para que Robocop sustituya a  @policia?

Foto del usuario de Flickr stephen bowler.

Este artículo se publicó originariamente en Hoja de Router el 23 de diciembre de 2014.

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