RESPONSABILIDAD EN LOS CIBERDELITOS COMETIDOS POR MENORES

RESPONSABILIDAD EN LOS CIBERDELITOS COMETIDOS POR MENORES

En la denominada “Generación Z” (aquellos nacidos a partir de 1995) todos son nativos digitales y aprovechan de manera natural las inmensas posibilidades que ofrece internet y los smartphones. A través de estos aparatos escuchan música, consultan información, juegan, ven vídeos, suben fotos y comentarios a las redes sociales, hacen selfies o chatean con sus amigos. Simplemente, no conciben la vida y su entorno más cercano sin esos dispositivos conectados.

Sin embargo, la mayoría no son plenamente conscientes de los peligros que su utilización lleva aparejada. El contacto de los niños y adolescentes con realidades y situaciones para las que no están preparados puede tener consecuencias no deseables y perniciosas, sobre todo desde un punto de vista psicológico y emocional.

Como explica la psicóloga Silvia Álava, en internet hay contenidos que, prima facie, no les corresponde ver ni por su edad, ni por su desarrollo cognitivo. Esa imposibilidad de comprender lo que están viendo les puede generar ansiedad y pesadillas. Los padres o tutores debemos ser conscientes de que un teléfono móvil no es solo un aparato para recibir llamadas sino que es un dispositivo que permite a un niño conectarse a la inmensidad de contenidos disponibles en internet.

Las nuevas tecnologías han posibilitado la aparición o proliferación de conductas como las siguientes:

Sexting (envío de contenidos eróticos a través del móvil),

Cyberbullying (acoso a menores por parte de otros menores),

Grooming (acoso sexual a menores por parte de adultos),

– La posesión, venta o distribución de pornografía infantil,

Porn revenge (difusión por venganza u otro motivo de imágenes íntimas),

Griefing (robo de propiedades virtuales en videojuegos),

Hacking (acceso sin autorización a datos o programas informáticos),

Sextorsion (chantajear utilizando imágenes o vídeos íntimos de la víctima),

Smishing (envío de mensajes con la finalidad de captar datos personales),

Happy slapping (grabar y difundir un ataque premeditado),

Cyberbaiting (provocar a un profesor y luego grabar y difundir su reacción)

Muchos de los comportamientos referidos pueden ser considerados delitos. De hecho, el Código Penal se ha modificado recientemente para adecuarse a las nuevas realidades, tipificando muchas de las conductas anteriores para intentar evitar que en el mundo online exista impunidad.

¿Qué pasa cuando es un menor quien comete algunos de estos “ciberdelitos?

En términos generales, los menores serán víctimas de las conductas citadas anteriormente. Ahora bien, pueden también ser responsables legalmente, por ejemplo, si participan en el acoso a un compañero de colegio o difunden las imágenes de esa actuación ilícita.

No perdamos de vista que estas acciones pueden ser traumáticas para quien las sufre y llevar a esa persona, además, al suicidio, lo que lógicamente agravaría la situación de quien haya participado en las mismas.

Desde el punto de vista del derecho penal, la situación es diferente dependiendo de si el menor tiene más o menos de 14 años:

Cuando se trata de menores de 14 años:

Es importante señalar que para poder ser considerado culpable desde el punto de vista penal, el menor tiene que tener más de 14 años en el momento en el que se cometen los hechos porque por debajo de esa edad no existe responsabilidad penal, según se establece en la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad penal de los menores.

Según la normativa de protección de datos, 14 años es también la edad a partir de la cual los menores podrán dar su consentimiento para que se traten sus datos en redes sociales y otros servicios de internet. Por debajo de esa edad, se requiere la autorización de sus padres o tutores para el registro, aunque esto pocas veces ocurre en la práctica (a veces los niños falsean la fecha de nacimiento y, en muchos casos, los prestadores de servicios no verifican la edad de las personas que se dan de alta).

Cuando se trata de personas entre 14 y 18 años:

– Responsabilidad penal: La mencionada Ley Orgánica 5/2000 establece que se podrá exigir responsabilidad por la comisión de hechos tipificados como delitos o faltas en el Código Penal o en las leyes penales especiales. En este supuesto, lo que se pretende es adaptar la norma penal a la realidad de los menores, por lo que, más que penas, se aplican medidas orientadas a la reeducación.

– Responsabilidad civil asociada: Añadido a lo anterior, si un menor de edad comete un delito que produce un daño o perjuicio a la víctima, existe una responsabilidad civil a favor de ésta de la que responde el propio menor y sus padres, tutores, acogedores y guardadores legales.

Por lo tanto, en principio, los padres de un menor que haya sido condenado por un delito que dé lugar a una indemnización para la víctima, son responsables civiles solidarios, con sus bienes presentes y futuros, del pago de esa indemnización, aunque el artículo 61 de la Ley Orgánica 5/2000 señala que, cuando los padres no hubieren favorecido la conducta del menor con dolo o negligencia grave, su responsabilidad podrá ser moderada por el juez atendiendo a cada uno de los casos.

Hemos comentado la responsabilidad penal y la civil asociada a delitos, pero también debemos señalar que es posible que las acciones que realicen los menores no sean consideradas punibles desde el punto de vista criminal sino que únicamente constituyan una infracción de las normas civiles.

El artículo 1902 del Código Civil establece que: “el que por acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar el daño causado.” A renglón seguido, el artículo 1903 señala que los padres son responsables de los daños causados por los hijos que se encuentren bajo su guarda, aunque añade un matiz importante: esta responsabilidad cesará si los padres prueban que emplearon toda la diligencia de un buen padre de familia para prevenir el daño.

En resumen, las actuaciones online ilícitas de los menores de edad pueden tener consecuencias penales y/o civiles, a las que deberá hacer frente el menor responsable de las mismas y/o sus padres, tutores, acogedores o guardadores legales.

Foto del usuario de Flickr mogletho

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