¿Qué leyes vamos a aplicar cuando colonicemos Marte?

¿Qué leyes vamos a aplicar cuando colonicemos Marte?

No cabe duda de que el planeta rojo está de moda. Mientras el robot Curiosity sigue haciendo su trabajo y envía mucha información relevante, la NASA ha sido capaz de lanzar finalmente Orion después de varios intentos fallidos. La nueva nave será probada en varias misiones antes de dar el salto definitivo al que es gran objetivo: llevar astronautas a Marte.

Mientras tanto la iniciativa privada no se queda atrás. El millonario Elon Musk no se conforma con haber fundado Paypal o Tesla, ni con que su empresa SpaceX sea la primera que logra trasladar suministros a la Estación Espacial. Musk acaba de anunciar que ha recibido 1.000 millones de dólares de financiación de Google y otras compañías para su proyecto de establecer una colonia humana en Marte en un plazo de 10 años.

Lo que no está claro es que vaya a ser el primer asentamiento porque Bas Lansdorp, el fundador de Mars One, tiene en mente el mismo objetivo: enviar cada dos años tripulaciones de cuatro personas empezando en 2024. De hecho, ya han empezado con la selección de candidatos.

Se ha hablado mucho de las enormes dificultades de enviar seres humanos a Marte y de lo complicado que será sobrevivir allí. Por el contrario, lo que no se ha empezado a debatir son las normas que se deberían aplicar cuando lleguemos al planeta rojo. ¿Quién será el propietario de las colonias y de los terrenos? ¿Cómo se explotan los recursos? ¿Deben de ser las empresas privadas que han invertido en el proyecto las que fijen las reglas o por el contrario éstas deben de ser establecidas a priori por la ONU o por los países que dediquen recursos a ese proyecto? ¿Hacen falta nuevos principios éticos y legales ad hoc para la futura vida en Marte o extendemos los existentes en nuestro mundo?

Según los tratados internacionales actualmente vigentes, la luna y los planetas son patrimonio común de la humanidad y no pueden ser objeto de apropiación de ningún tipo por parte de gobiernos ni empresas privadas, aunque matiza que el Estado que lance una nave espacial retiene la jurisdicción y el control sobre la misma.

National Space Society, Space Frontier Fundation y otras organizaciones están haciendo lobby en EEUU para que esas normas se modifiquen y se permita la propiedad privada y la explotación empresarial de los recursos del espacio exterior. Argumentan que el primero y más importante de dichos tratados data de 1967 (pocos meses antes de que Armstrong y Aldrin pisaran por primera vez la luna) y que las circunstancias han cambiado sustancialmente, entre otras razones porque cada vez más son las empresas y no los gobiernos, quienes están financiando la aventura espacial. Paradójicamente, también surgen voces que sugieren que se aplique a Marte una normativa parecida a la Homestead Act que sirvió para la colonización del oeste americano hace 150 años.

Para añadir mayor dificultad a la cuestión, algunos están planteando que los seres humanos van a tener muy complicado adaptarse a la vida en Marte y que lo mejor sería que la fase inicial de la colonización de Marte se llevara a cabo por robots con inteligencia o por cíborgs, lo que además eliminaría muchos de riesgos o dificultades de esta aventura. La idea sería utilizar la tecnología y la ingeniería genética para modificar a las personas con el fin de adecuarlas a las demandas del nuevo entorno. En la misma línea, otros apuestan por esperar unos años e iniciar la conquista una vez que sea posible trasplantar nuestra mente a un cuerpo robótico, lo que abriría la puerta a explorar planetas inhabitables como Júpiter o Venus.

A la vista de lo anterior, no me cabe duda de que vamos a necesitar unas nuevas normas que den respuesta a los enormes desafíos que plantea esta nueva frontera. Confío en que las grandes potencias empiecen ya con las deliberaciones no vaya a ser que la tierra tenga los días contados como sugieren los guionistas de la película Interstellar, tengamos que abandonarla precipitadamente y cuando lleguemos después de un viaje de siete meses, los primeros colonos marcianos hayan ocupado las mejores zonas al amparo del principio prior tempore potior iure.

Foto del usuario de Flickr fdecomite.

Este artículo se publicó originalmente en Hoja de Router el 12 de febrero de 2015.

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