Pesadilla procesal con Pepper

Pesadilla procesal con Pepper

Artículo escrito por Juan Pablo Nieto, Fiscal.

Acudo al congreso de robótica y tengo seguidamente una pesadilla procesal que he de contar con detalle. Después de afirmar rotundamente que el robot es un objeto y no un sujeto de derecho mi conciencia se tensa, tengo una intuición celtica que se resiente ante las contradicciones de un ambiente, sin más. No controlo el pensamiento de los científicos.

Alejandro me había hablado de Pepper, dijo que me reconocería. Jugando con él le quiero probar, le tenso, estamos un poco apartados del grupo pero hay gente que nos mira, sin qué sepa como el pequeño Pepper se mueve como un toro, le intento agarrar y noto un dolor en el ojo derecho desgarrador. Me llevan al hospital San Carlos, me hacen una pruebas y dicen que tengo dañado el nervio óptico, cuento que me lo hizo un robot, Pepper, en un conocido centro de Madrid. Dan parte.

Se abren Diligencias Previas, por presunto delito de lesiones. El Juez de Instrucción como primera providencia ordena la incautación del robot para que sea examinado por la policía científica, siendo depositado en una unidad especializada en delitos informáticos y tecnología digital, a la espera de que se concreten los extremos del informe interesado. En las redes se publica la noticia “Robot detenido por dañar a un ciudadano”; la prensa seria también publica la noticia, “Se investigan los daños causados por un robot a un ciudadano”. El Juez declara la causa compleja, sin esperar que lo pida el Fiscal, que estará conforme a la vista del nuevo artículo 324 de la Ley de Enjuiciamiento criminal, esto no se puede instruir en seis meses.

Se pide que sean identificados los propietarios del robot, el fabricante, el programador y el encargado del mantenimiento si lo hubiera. La información llega muy lenta al Juzgado, especialmente la relativa al fabricante, extranjero, que requiere de una comisión rogatoria que alarga la investigación. Sin que nadie la llame se persona en la causa la compañía de seguros de los propietarios de Pepper.

El programador del robot está preocupado y consigue que los abogados de Pepper pidan una especie de “habeas corpus”, Pepper está solo, no es un mero cacharro, dicen, y necesita asistencia, sus dispositivos sufren, para ser claros: el examen pericial debe realizarse en presencia de los técnicos de Pepper, sus cuidadores, que conocen su sistema y quieren saber cómo va a ser examinado, quieren garantías. El Fiscal no se opone y el Juez lo autoriza. No deja de ser una prueba pericial técnica con presencia de las partes interesadas. Se me facilita estar presente como perjudicado pero declino el ofrecimiento.

Los propietarios de Pepper, así como el fabricante, hacen llegar a la causa informes complementarios, insistiendo en que solo un mal uso o una provocación pudo causar una reacción imprevista o defensiva en el robot. No está muy claro.

Todo apunta a que se abra juicio contra los propietarios, por lesiones imprudentes, o se sobresea la causa, pero en ambos casos se vislumbra una fuerte responsabilidad civil para compensar los daños. Los dueños de Pepper –y su aseguradora- se preocupan.

Entonces surge la sorpresa: la defensa pide que declare Pepper, aportan un informe del programador que dice que Pepper lo está pasando mal y quiere hablar, este metalenguaje no gusta al Instructor. Piensa rechazar la petición pero se le ocurre que escuchen a Pepper los peritos de la policía científica y le manden un informe. El Fiscal comenta al Juez que existe la prueba de reconocimiento judicial, parece idónea procesalmente, el Instructor piensa que así se puede practicar seriamente esta exploración. La prensa se fascina: “El robot Pepper ante el Juez”, a esto sí que asisto, me tensa pero me puede la curiosidad.

El abogado de Pepper es un tekkie y le gusta provocar, hay verdadera expectación.

Pepper empieza a hablar, me acusa de provocarle y hacerle sufrir desafiando su sistema, en sus explicaciones a veces tiembla su voz híbrida y parece que llora…El Instructor le mira fijamente, no se atreve a hablar, pero piensa: “El robot es completamente inocente”.

Foto del usuario de Flickr ~ Paige ~

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