Los hologramas desde el punto de vista jurídico.

Los hologramas desde el punto de vista jurídico.

Por Ignacio González Royo, asociado senior del Departamento de Propiedad Intelectual e Industrial de Garrigues

En el año 2014, durante la campaña electoral india, el entonces candidato Narendra Modi –hoy primer ministro- fue capaz de “estar presente” de forma simultánea en 55 mítines. Este sorprendente hecho fue posible gracias a la tecnología holográfica, que permitió grabar al político y emitir en directo su imagen tridimensional mientras se dirigía a sus simpatizantes. Además, le permitió alcanzar un Record Guinness Mundial. El político indio no ha sido el único en utilizar un holograma: algunos cantantes como Frank Sinatra en 2009, el rapero estadounidense Tupac Coachella en 2012 o Whitney Houston en 2016 han “vuelto a la vida” gracias a esta tecnología.

Los hologramas son, para la mayoría de la sociedad, una tecnología increíble que sólo es posible en la ciencia-ficción –basta con recordar películas como Star Wars o Avatar-. Sin embargo, la tecnología holográfica se está desarrollando y algunas empresas llevan varios años invirtiendo en investigación sobre los mismos. En este artículo analizaremos algunas de sus aplicaciones más prometedoras en campos tan variados como la sanidad o la experiencia de usuario.

¿Qué son?

De forma sucinta, un holograma no deja de ser una imagen tridimensional que permite reproducir una persona o un objeto en tres dimensiones a partir de uno o varios proyectores de luz y de tecnologías ópticas y de láser. Por el momento, muchos de los hologramas, como los ejemplos con los que se abre este artículo, no dejan de ser efectos ópticos conseguidos mediante juegos de espejos a partir de la proyección de grabaciones bidimensionales. Los verdaderos hologramas, auténticas proyecciones en tres dimensiones, se encuentran todavía en desarrollo.

En la actualidad, varios gigantes tecnológicos se encuentran inmersos en proyectos de desarrollo de la tecnología holográfica.

Microsoft fue una de las compañías pioneras en la investigación sobre hologramas. En 2011, presentó el proyecto Vermeer, que permitía proyectar pequeñas imágenes tridimensionales e interactuar con ellas. No obstante, en los últimos tiempos ha optado por centrarse en la Realidad Virtual y la Realidad Aumentada. Utilizando unas gafas especiales, las Microsoft Hololens, el entorno visible para el usuario se llena de aplicaciones y animaciones tridimensionales virtuales.

Igualmente, Google está desarrollando una mejora de sus Google Glasses con la misma funcionalidad.

En la misma línea se vienen moviendo Apple y Samsung, con sendas líneas de desarrollo de sistemas y aparatos que permitan la creación de hologramas sobre las pantallas de los smartphones, así como la interacción con los mismos.

Por último, Amazon ha planteado un completo sistema de proyectores y sensores destinados a su instalación en una habitación, que hipotéticamente permitirán la proyección de auténticos hologramas envolventes.

Esta clara tendencia empresarial necesita, para afianzarse, dar respuesta a dos cuestiones: ¿Cómo proteger los activos intangibles de las empresas que desarrollan tecnología holográfica? ¿Qué posibles implicaciones legales puede plantear el uso de hologramas?

¿Qué relación existe entre los hologramas, la realidad aumentada y la realidad virtual?

Existe una relación muy estrecha entre los tres conceptos.

  • Por Realidad Aumentada (RA), entendemos la visión directa o indirecta a través de un dispositivo electrónico, de un entorno real, sobre el que se superponen determinadas animaciones digitales.
  • Por Realidad Virtual (RV), entendemos la visión, a través de un dispositivo electrónico, de un entorno completamente virtual, construido a partir de un programa informático, con el que el usuario puede interactuar.

En relación con la tecnología holográfica, ésta aspira a poder ser utilizada sin necesidad de dispositivos auxiliares, al contrario que las anteriores tecnologías, si bien los hologramas también pueden generarse dentro de la Realidad Aumentada y la Virtual.

En todo caso, es muy probable que en un futuro cercano nos movamos por un entorno real salpicado de animaciones holográficas que nos aporten información (por ejemplo como guías turísticas) o nos intenten vender algo (como promociones). Por otro lado, una tecnología holográfica muy avanzada podría ser hipotéticamente susceptible de transformar una habitación en un entorno completamente diferente, al modo de la realidad virtual, por ejemplo para introducirnos en un videojuego.

Algunos usos interesantes

Uso médico de los hologramas. ¿Quizás un holograma pueda ayudar a un niño autista? ¿o a un paciente que no pueda estar solo para que esté acompañado?

Los hologramas pueden ser de gran utilidad en el campo de la medicina así como en el de la atención a personas enfermas o dependientes. Así lo demuestran algunos proyectos de la Universidad de Cambridge.

En el ámbito médico, un holograma puede facilitar la reproducción tridimensional de cualquier órgano, hueso o músculo del cuerpo de un paciente, a partir de las imágenes captadas mediante sondas. Esta reproducción holográfica facilita que el médico emplee técnicas mínimamente invasivas, pues le permitiría observar concretamente dónde se encuentra el problema y actuar en consecuencia. Análogamente, las radiografías o ecografías podrían ser sustituidas por animaciones tridimensionales del interior de los pacientes o bien del feto.

De hecho ya existen empresas, como la israelí RealViewImaging, que han lanzado al mercado este tipo de tecnología y permiten que los médicos operen con una reproducción en tres dimensiones del órgano en cuestión.

Por otro lado, una animación tridimensional de una persona o un personaje animado podría ayudar a niños enfermos o con problemas psicológicos. Además, la reproducción tridimensional de familiares, amigos o bien personal sanitario aportaría compañía a personas dependientes.

Algunos de estos usos (sobre todo los más relacionados con la medicina y la salud) podrían enmarcarse en el concepto eHealth, que es una prioridad estratégica para la Unión Europea, tal y como demuestra el nuevo Plan de Acción 2012-2020. Ahora bien, dichos usos no están exentos de implicaciones jurídicas, especialmente en materia regulatoria, ya que el Derecho tendrá que enfrentarse a la cuestión siempre espinosa de considerar o no a un holograma (o a un dispositivo generador de hologramas) como producto sanitario, con toda la carga regulatoria y obligacional que ello conlleva.

Uso de los hologramas en la enseñanza.

La educación es posiblemente uno de los campos donde un proyector holográfico tenga una buena aplicación.

Los hologramas pueden ayudar a los profesores, a cualquier nivel, a completar sus explicaciones. Basta con imaginar la utilidad que tendría en una clase de biología contar con reproducciones 3D animadas de seres vivos, o bien en carreras más técnicas hacer uso de proyecciones de problemas geométricos o espaciales que pueden ser difíciles de visualizar sobre el papel.

Algunos centros docentes son pioneros en el uso de hologramas, como la Universidad Saint George de Londres.

Revolucionará las interfaces y la experiencia de usuario

Indudablemente, uno de los campos en los que se espera más de los hologramas es en el de la interacción con el usuario. Un holograma nos permitiría no sólo escuchar o ver en la pantalla a las personas, sino prácticamente “sentirlas” en tres dimensiones delante de nosotros, al modo de las películas de ciencia ficción.

Una de las críticas de las generaciones que no han nacido en la era tecnológica es que no quieren interactuar con máquinas, sino con personas. Quizás los hologramas ayuden a que la interacción con máquinas no sea tan fría, sino más cálida y personalizada. Podrían permitir superar las complicaciones que en ocasiones entraña interactuar con una máquina o un programa de ordenador.

El hecho de comunicarse con una proyección virtual de una persona puede ayudar a mejorar nuestra relación con la tecnología. En este sentido, existen algunas iniciativas para implantar hologramas que buscan disuadir a los ciudadanos de realizar una actividad, como por ejemplo aparcar en las plazas reservadas a minusválidos.

Puede suponer un gran cambio para las bases de datos

En la actualidad, existen proyectos de la Universidad de California Riverside en los que se combinan el almacenamiento magnético y holográfico para mejorar la capacidad de ordenadores y discos duros. Esta técnica permitiría almacenar datos en “volumen”, lo que podría suponer una verdadera revolución para la informática y las tecnologías de la información.

Uso de los hologramas para autenticación de productos.

Finalmente, otro tipo de hologramas, diferentes a los que nos ocupan en el presente artículo, son las etiquetas que se utilizan en determinados productos y que cambian de forma o de color según el ángulo desde el que se miren, con el objetivo de autenticar un determinado origen o un determinado proceso de calidad. Este tipo de etiquetas, que normalmente garantizan la autenticidad de los mismos debido a la dificultad que plantea su reproducción, se pueden encontrar también en los billetes, y numerosas empresas se encargan de su fabricación para todo tipo de productos.

No es a este tipo de hologramas a los que se refiere el presente artículo, pero queríamos introducir esta pequeña aclaración por compartir ambos tipos de hologramas el mismo nombre.

Algunas implicaciones jurídicas.

¿Cómo proteger la tecnología que permite generar hologramas y proyectarlos?

Un dispositivo que permita la proyección de imágenes tridimensionales u hologramas puede ser, en principio, una invención, por lo que podría resultar protegible por patente (o, en su caso, por un modelo de utilidad). Las empresas que se lancen a este incipiente mercado deben considerar como punto clave de su estrategia la protección de su propiedad industrial.

En este sentido, las compañías anteriormente citadas llevan varios años presentando solicitudes de patente sobre tecnologías holográficas[1]. Un dispositivo holográfico que permita la reproducción de imágenes tridimensionales, es, a priori, perfectamente patentable, siempre y cuando cumpla los requisitos legales: novedad, actividad inventiva y aplicación industrial.

La sofisticación tecnológica y la complejidad técnica que reviste la proyección de un holograma necesita, además de un dispositivo técnico, de un programa de ordenador o software. Este software podría recibir protección, al menos, por propiedad intelectual y, en algunos casos (quizás menos frecuentes), por patente.

¿Cómo proteger los hologramas? ¿Obra? ¿Marca? ¿Diseño?

Los hologramas parecen un vehículo ideal para la reproducción y comunicación al público de obras artísticas, gráficas, audiovisuales u obras mixtas como un videojuego. Basta con imaginar futuras películas o producciones audiovisuales tridimensionales. Todo ello en un entorno en el que la realidad virtual y la aumentada parecen ser el futuro del ocio o el ocio del futuro. Algunos dicen que, por ejemplo, cuando nos desplacemos en un coche sin conductor, podremos disfrutar de aplicaciones de Realidad Virtual y Aumentada mientras viajamos, para hacer del viaje una experiencia más agradable.

En estos casos, parece igualmente razonable considerar que la legislación en materia de propiedad intelectual podría hacerse extensiva al nuevo medio de difusión holográfica, dada la amplitud con la que se redactó la Ley de Propiedad Intelectual.

Un holograma, un conjunto de ellos o una obra que contenga hologramas podría encajar en la definición de obra gráfica o, si reviste tintes de obra audiovisual (guion, música, etc.), en la definición de obra audiovisual.. Hollywood ya ha usado ilusiones tridimensionales holográficas en superproducciones como Prometheus o Iron Man. El Media Lab del MIT es puntero en conseguir video holográfico y ya en 2011 consiguieron plasmar – si bien de forma rudimentaria- a una falsa Princesa Leia.

De lo anterior se deduciría que cualquier uso que eventualmente se pudiese hacer de la obra holográfica (reproducción, distribución, comunicación pública, o transformación, por citar los principales actos de explotación) debería ser expresamente autorizado por su autor (o autores) o los correspondientes titulares de derechos y, obviamente, correctamente remunerado.

Por otro lado, pero muy en línea con lo anterior, un holograma también podría ser protegible por diseño industrial, siempre y cuando se den los requisitos legales para ello (novedad y carácter singular).

Una tercera vía es la protección marcaria, de forma que un holograma es protegible como marca si se dan los presupuestos de la legislación marcaria.

¿Cómo proteger la base de datos que aloja los hologramas?

Otro aspecto clave en el ámbito de la tecnología holográfica es la protección de las Bases de Datos de hologramas (“BBDD”).

La intuición nos dicta que muchos de esos hologramas podrían aparecer y desvanecerse según la máquina que los genere o, por el contrario, almacenarse “ya generados” en una base de datos para que su proyección sea más sencilla o menos costosa. De ser así, hay que saber que las BBDD están amparadas por una doble protección en nuestra normativa de propiedad intelectual. Por un lado,  por un derecho llamado sui generis destinado esencialmente a proteger las elevadas inversiones que requiere su fabricación, impidiendo la extracción y la reutilización de los datos en ellas almacenados y, por otro, por los derechos de autor que protegerían la estructura de la BBDD (siempre y cuando sea original).

¿Qué sucede cuando un holograma reproduce la imagen de una persona o un diseño protegido?

Los hologramas podrían permitir la fijación y reproducción de la apariencia física de una persona, esto es, de su imagen. Siendo como es el derecho a la propia imagen un derecho fundamental protegido por nuestro ordenamiento jurídico, es de esperar que la regulación del mismo (Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, de Protección civil del derecho al Honor, a la Intimidad y a la Propia Imagen ) se extienda también a la nueva realidad holográfica, de forma que una persona pueda controlar el uso no autorizado de sus rasgos físicos recognoscibles, también en el soporte o en las simulaciones holográficas.

Este caso ya se viene produciendo desde hace tiempo, en especial en los EEUU, donde la imagen de personajes famosos como cantantes o actores es utilizada en conciertos o espectáculos en un formato tridimensional. Desde la perspectiva de nuestra legislación, es necesario tener en cuenta que el uso de la imagen con carácter general, requiere autorización de su titular, si dicho uso es comercial o publicitario. En el caso de una persona fallecida, se requiere de la autorización expresa de la persona que ésta haya designado en testamento o bien de sus herederos. Utilizar la imagen sin consentimiento implicaría una intromisión ilegítima que sería perseguible e indemnizable.

En este sentido también cabe apuntar que la Ley establece límites, por ejemplo, para la “captación, reproducción o publicación por cualquier medio [de la imagen] cuando se trate de personas que ejerzan un cargo público o una profesión de notoriedad o proyección pública y la imagen se capte durante un acto público o en lugares abiertos al público”. En cada caso habrá que decidir si puede aplicar este límite o no.

Por último, si el holograma reproduce un diseño o una marca protegida sin la autorización del titular, podrá infringir los derechos sobre el diseño o sobre la marca en cuestión (salvo que aplique una excepción de las previstas en la Ley).

[1] Como muestra se pueden citar sus principales patentes en la materia:

  • Apple Inc., Patente número US 20120194477 A1, de 2 de agosto de 2012, “Interactive holographic display device”. Las reivindicaciones de esta patente cubren un método que permite la interacción con un holograma proyectado sobre una pantalla. Sensores localizados en dicha pantalla reconocen la posición del dedo o del cuerpo humano relativa al holograma en cada momento y permiten que éste reaccione, de forma que la apariencia es de plena interacción.
  • Google Inc., Solicitud de Patente número US 20150277116 A1, de 1 de octubre de 2015, “Lightguide with multiple in-coupling holograms for head wearable display”.
  • Microsoft Inc., Solicitud de Patente número US 20150103011 A1, de 15 de octubre de 2013, “Holographic interaction device”. Se trata de un dispositivo con el que el usuario podría proyectar y visionar hologramas.
  • Samsung, Patente número US20150009684, de 23 de septiembre de 2014, “Surface light source device for recording/reproducing holograms”. Se trata de una invención que permitiría proyectar hologramas sobre la pantalla plana de, por ejemplo, un Smartphone.
  • Amazon Technologies Inc., Patente número US 09204121 B1, de 1 de diciembre de 2015, “Reflector-based depth mapping of a scene”. Mediante esta patente, Amazon, que de momento no ha fabricado ningún prototipo basado en la misma, plantea un método para proyectar hologramas dentro de una habitación e interactuar con ellos.

 

Foto del usuario de Flickr ssoosay

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Comentarios ( 2 )
  1. Cristina Sandín
    13 abril, 2016 at 10:27
    Responder

    ME ENCANTA EL POST ALEJANDRO. UNA VEZ MÁS QUEDA CLARO QUE EL SECTOR JURÍDICO NO PUEDE AISLARSE DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS Y LA INNOVACIÓN SINO QUE DEVE EVOLUCIONAR CON ELLAS. GRACIAS POR EL ARTÍCULO

    • Alejandro
      13 abril, 2016 at 17:21
      Responder

      Gracias a ti Cristina por el comentario

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