LO QUE PODEMOS APRENDER LOS ABOGADOS EN UN HACKATON LEGAL

LO QUE PODEMOS APRENDER LOS ABOGADOS EN UN HACKATON LEGAL

El fin de semana del 23 al 25 de febrero pasado tuvo lugar la primera fase del primer Hackathon Legal global. La Universidad Francisco de Vitoria de Madrid fue la entidad seleccionada en España para albergar dicho evento y tuve la oportunidad vivirlo en primera persona, colaborando en la organización del evento junto con mis compañeros Sara Molina y Jorge Morell, en el equipo liderado por la vicedecana de relaciones institucionales de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Empresariales de la UFV, Beatriz Vila.

Es de justicia reconocer que no era la primera vez que se celebraba un hackaton legal en España, puesto que Ignacio Tucho y Unai Camargo habían sido pioneros y habían organizado anteriormente tres hackatones repartidos en Barcelona, Bilbao y Madrid. Éste tenía la particularidad de que era el primero con alcance mundial ya que se celebraba simultáneamente y con las mismas reglas en 40 ciudades de más de 20 países.

A estas alturas seguro que muchos os estáis preguntando qué es un hackaton (o hackathon en inglés).  El término viene de la unión de hacking -programación- y maratón. Se trata de un evento de corta duración (normalmente 24 o 48 horas, que suelen coincidir con un fin de semana) en el que un grupo de personas de distintos perfiles (programadores, diseñadores, abogados, expertos en marketing o negocio, etc) se juntan para desarrollar en grupos reducidos un proyecto de software, según las directrices indicadas por los organizadores.

La temática de los retos planteados en el Global Legal Hackaton era bastante amplia y las propuestas podían enfocarse tanto en el negocio y la práctica del derecho como en el buen gobierno, los sistemas legales o la mejora en el acceso a la justicia. En España participaron más de 60 personas distribuidas en 11 equipos y el proyecto ganador fue el del despacho Cuatrecasas, que planteó una solución tecnológica que permite a las empresas con sistemas de producción descentralizados, el control y cumplimiento de los derechos humanos y de unas condiciones laborales dignas para los trabajadores por parte de contratistas y subcontratistas que operan fuera de España, mediante el uso de tecnología blockchain y smart contracts.

En cualquier caso, el objetivo de este artículo no es tanto describir lo que pasó cuanto explicar lo que pueden aportar los hackatones al sector legal. En este enlace podéis leer una crónica del evento de Madrid y en éste un artículo sobre la gala que se celebró en Nueva York en abril, en la que se anunciaron los ganadores a nivel global (en inglés). Añado también la web de los organizadores en Canadá, que ya han anunciado que habrá una nueva edición en 2019.

Como decíamos cuando estábamos evangelizando para dar a conocer la celebración del hackaton, se puede empezar a entender la innovación y la transformación digital simplemente asistiendo a charlas sobre sus características y bondades pero nos parece que es mucho más  eficaz y productivo participar o colaborar en eventos que cambien tu forma de ver las cosas mediante el fomento de la creatividad, la resolución de problemas bajo presión, el contacto con otras realidades y la colaboración con equipos multidisciplinares de distintos perfiles. Todo eso ocurre en un hackaton y me atrevería a decir que solo en un hackaton.

Es difícil explicar la energía que se sentía en las aulas de trabajo de los equipos, varios de los cuales estaban integrados por personas que no se conocían previamente. La mayoría de los asistentes coincidían en que fue una experiencia única que combinó aprendizaje, networking y diversión. De hecho, la pregunta más repetida al final fue ¿para cuándo una nueva edición?

Una frase de Santiago Gómez Sancha, Director de Sistemas de Uría Menéndez y uno de miembros del jurado, resume el impacto y la importancia del evento. Decía que la magia que se había generado no se debería quedar ahí y que convendría que el lunes fuéramos todos a trabajar “con espíritu hackaton”.

Algunos ya me lo habréis oído decir. Estoy convencido de que el momento de hablar y opinar ha quedado atrás y ahora es fundamental que pongamos toda nuestra energía en hacer cosas, participar activamente en foros o poner en marcha nuevas iniciativas, cada uno dentro de su ámbito de influencia. En definitiva, cambiar el “habrá que …” o “creo que …” por el “me he lanzado a organizar…” o “he convencido a dos compañeros para apuntarnos a …”.

Artículo publicado originariamente en el Blog de innovación legal de Abogacía Española

Foto del usuario de Flickr szwerink

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