La realidad virtual ha llegado para quedarse

La realidad virtual ha llegado para quedarse
En junio del año pasado Second Life celebró su décimo aniversario. Para conmemorarlo, sus creadores publicaron los datos más relevantes del servicio, entre ellos 36 millones de usuarios registrados, $3.2 billones de dólares de transacciones de bienes virtuales y más de 200.000 años de tiempo empleado por los usuarios en esa plataforma. La realidad, sin embargo, es que ese mundo virtual no ha llegado a ser el game changer que pretendía y hoy el mercado apunta en otras direcciones.

 

Lo más cool ahora mismo en el mundo de la realidad virtual son las gafas de Oculus, la compañía recientemente adquirida por Facebook después de haber recibido una inversión inicial $2.4 millones a través de la web de crowdfunding Kickstarter. Oculus tiene como objetivo ofrecer una tecnología de realidad virtual envolvente, atractiva y asequible. Aunque inicialmente se desarrolló pensando en el mundo de los juegos, las gafas también se pueden usar para viajes virtuales o para pruebas de coches. La industria del porno ya se está frotando las manos pensando en las enormes posibilidades que ofrecen este tipo de dispositivos.

 

De hecho, el potencial de estas tecnologías es casi ilimitado. Esta infografía detalla los cambios que se van a producir en los puestos de trabajo cuando se consoliden la realidad virtual y la aumentada: la formación del personal técnico será mucho más fácil y eficaz, seremos mucho más productivos y podremos evitar desplazamientos gracias a salas de reuniones a las que podremos teletransportarnos.

 

Además parece que lo de ver dragones volando alrededor tuyo va a dejar de ser patrimonio exclusivo del LSD. Al menos eso es lo que promete la misteriosa Magic Leap, que acaba de cerrar una ronda de financiación de más de 500 millones de dólares, liderada -como no- por Google. Se conocen pocos detalles del proyecto pero parece que se trata de algo parecido a unas gafas que proyectan imágenes en tres dimensiones directamente sobre los ojos de quien las lleva, haciéndole creer que son reales. Su creador (Rony Abovitz) ve Magic Leap como un nuevo interfaz que puede sustituir a las pantalles de los ordenadores y teléfonos móviles y revolucionar las interacciones médico-paciente y las comunicaciones personales. Lo llama “cinematic reality” porque considera que los términos realidad virtual y realidad aumentada están anticuados.

 

Jason Silva va todavía más allá y afirma que podremos compartir nuestros sueños y pensamientos con otros (literalmente). Cree que pasaremos de las realidades virtuales a las “real virtualities” y pone como ejemplo al pulpo que se transforma según el entorno. El video es curioso. De hecho tiene pinta de que lo ha grabado después de una intensa sesión de Magic Leap con unicornios y elfos flotando por la habitación…

 

¿Matrix? Por si acaso Apple ha patentado una tecnología que genera imágenes en 3D y hologramas que el usuario podrá manipular con sus manos y Google ha solicitado la misma protección para un “sistema de seguimiento con la mirada“. Según  cuenta la OMPI en este interesante artículo, también ha habido intentos de patentar o registar como marcas determinados gestos.

 

Las implicaciones para el copyright y los sistemas contractuales de licenciamiento asociados también serán grandes puesto que es probable que estos dispositivos se utilicen masivamente para consumir contenidos, para “asistir virtualmente” a conciertos o eventos deportivos y/o para acceder a contenidos relacionados con lo que se emite en otra pantalla.

 

Foto de Wikimedia Commons. Marco Verch
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