La nueva era de las máquinas y su regulación

La nueva era de las máquinas y su regulación

El avance progresivo de las máquinas en nuestra sociedad y cómo debería ser su regulación son dos temas recurrentes en Replicante Legal. Hoy los volvemos a abordar siguiendo el hilo conductor de dos libros: uno que acabo de empezar a leer, The Second Machine Age de Erik Brynjolfsson y Andrew McAfee y otro que terminé hace unas semanas, Permissionless Innovation: The Continuing Case for Comprehensive Technological Freedom de Adam Thierer.

Brynjolfsson y McAfee son dos de los investigadores más brillantes del MIT. Su nuevo libro profundiza en las tesis del anterior Race Against the Machine y disecciona una revolución que está en marcha y que, en su opinión, traerá más cambios que la Revolución Industrial. Aquella cambió la forma en la que usábamos la fuerza física pero la actual está transformando la manera en que utilizamos nuestro cerebro para entender y configurar nuestro entorno.

En la charla de abajo mencionan alguna de las innovaciones recientes más disruptivas como Turbo TaxWatson o el coche sin conductor de Google. Comentan cómo se están automatizando cada vez más las tareas cognoscitivas y que los trabajos que se están destruyendo en los países más desarrollados no generan nuevos puestos en China sino que los están asumiendo máquinas (ciertamente, es imposible competir con un software que cuesta 30 euros). Señalan que el crecimiento económico que provoca la tecnología no se está repartiendo por igual y que una minoría se está llevando la mayor parte del pastel. Dadas las circunstancias, las empresas y los individuos se van a tener que transformar profundamente como hicieron para adecuarse a los cambios que trajo la invención de la máquina de vapor a finales del siglo XVIII.

Lo que me parece más interesante son los consejos que dan al final a los padres para hacer frente al desafío al que se van a enfrentar sus hijos: potenciar la flexibilidad, la creatividad, el ingenio de los niños así como sus habilidades interpersonales puesto que las máquinas están todavía lejos de acercarse a esas capacidades del ser humano.

En cuanto al tema de la regulación, consideran que una normativa enfocada a mantener el statu quo actual y a dificultar que la tecnología progrese tendría más inconvenientes que ventajas. Esa es precisamente la tesis central del libro Permissionless Innovation que mencionaba al principio.

Tendemos a asumir que regular una materia mejorará la situación de esa cuestión y que la Administración o el Parlamento están en la mejor situación para solucionar los problemas (a veces eventuales o presuntos) pero, como Thierer señala es su libro, regular no es un ejercicio inócuo sino que prácticamente siempre tiene costes de oportunidad y riesgos que hay que tener en cuenta y valorar, sobre todo porque demasiado habitualmente está más dirigida por lobbies que por el interés general del conjunto de los ciudadanos, como estamos viendo recientemente en muchos servicios de la llamada economía colaborativa.

Además, es muy difícil que las normas se adapten a la realidad y más complicado aún que lo hagan a unos desarrollos tecnológicos que avanzan exponencialmente y con los que, en muchas ocasiones anteriores, la sociedad ha sabido convivir sin necesidad de una normativa ex-ante que le prevenga de unos peligros que finalmente no se producen.

Creo que los tres autores mencionados tienen razón y que sólo deberíamos recurrir a la regulación si es estrictamente necesario y siempre a posteriori y después de evaluar todas las otras alternativas y el impacto que dicha legislación tendría.

Foto del usuario de Flickr onosendai2600

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