¿Estamos preparados para tener jefe algorítmico?

¿Estamos preparados para tener jefe algorítmico?
El número de tareas que son desarrolladas por máquinas es cada vez mayor en nuestros días. Los avances en capacidad de computación junto con el acceso a grandes cantidades de datos (big data) están haciendo que las máquinas sean cada vez más potentes. Como hemos visto en artículos anteriores, los ordenadores empiezan a tener cada vez más “inteligencia” y son capaces de pilotar coches o aviones de forma similar a como lo hacen los seres humanos.


¿Quiere decir lo anterior que las computadoras inteligentes pueden desempeñar trabajos cotidianos mejor que nosotros? Un reciente estudio de la universidad de Oxford ha llegado a la preocupante conclusión de que casi la mitad de los ocupaciones analizadas en EEUU están en riesgo de ser desarrolladas por máquinas en un plazo de varios años. Parece que cada vez vamos a ver más Baxters a nuestro alrededor aunque, lógicamente, cuando más creativo y artístico sea el trabajo, menor riesgo de sustitución.


Los abogados podemos estar contentos porque salimos en el puesto 115 en un listado de 702 trabajos, siendo el número 1 la ocupación con menor riesgo de automatización. Sin embargo el estudio ha detectado una tendencia creciente que desplaza a asistentes y a abogados de baja cualificación por programas con sofisticados algoritmos, que son capaces de rastrear y analizar una cantidad ingente de información y bases de datos y presentarlos de una manera ordenada.


Foxconn ilustra perfectamente esa tendencia hacia la automatización. La mayor compañía privada china anunció recientemente que en breve empezará a utilizar robots para la producción del iPhone6, lo cual es un poco irónico porque esa empresa tiene una reputación terrible por las constantes quejas de trato discriminatorio, condiciones de trabajo penosas que han provocado suicidios, abusos de los mandos, salarios bajos y contaminación medioambiental.

Encontrar trabajo estos días no es fácil. Una pista que puede ayudar es entender que muchas grandes empresas utilizan un software especial para filtrar el aluvión de CVs que reciben cada vez que publican una vacante. De hecho, algunas compañías hacen los candidatos tengan que interactuar con una máquina diseñada para medir no sólo el lenguaje verbal sino también el no verbal. Prueba a quejarte y es muy probable que acabes hablando con uno de los miles de chat bots (también conocidos como asistentes virtuales) que se ocupan de los centros de atención al cliente.



Peor sería tener un jefe robot, ¿no? Pues también eso es una realidad con la aparición de proyectos como Amazon Mechanical Turk. Se trata de una herramienta que publica las tareas disponibles (cosas apasionantes como introducir los horarios de apertura de un restaurante o revisar fotos de ropa). A continuación, un algoritmo, basándose en el desempeño anterior, colocará a la persona más arriba o más abajo de la lista de candidatos para los trabajos y le ajustará la retribución. Aquí se empiezan a plantear cuestiones jurídicas delicadas: ¿puede ese jefe algorítmico no sólo contratar sino también evaluar e incluso despedir empleados? Es decir ¿cuánta autonomía estamos dispuestos a conceder a este tipo de soluciones? Uno de los grandes despachos de abogados laboralistas americanos, Littler, ha creado hace meses un grupo especial de letrados dedicados a “robotics” y ha publicado un interesante documento sobre las áreas de práctica laboral que más se van a ver más afectadas por estos nuevos desarrollos tecnológicos.

Foto del usuario de Flickr Tim Lucas


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