El futuro de los negocios

El futuro de los negocios

Acabo de terminar la lectura del libro “El futuro de los negocios”. Estaba intentando recordar cómo había llegado a mis manos la edición digital y juraría que ha sido gracias a mi amigo Hans Böck, que siempre está varios pasos por delante en lo que tiene que ver con innovación.

El libro es un tocho de más de 500 páginas y recopila artículos de 60 futuristas coordinados por Rohit Talwar. Lo publica una nueva editorial, Fast Future Publishing, cuyo objetivo es “aplicar el pensamiento exponencial al negocio editorial”. Me gusta el planteamiento y me congratula ver cómo la mayor parte de los temas tecnológicos que se exponen en el libro ya han sido abordados con mayor o menor profundidad en Replicante. Me refiero a cuestiones como Blockchain, impresión en 3D y 4D, realidad virtual, wearables, cíborgs o coches sin conductor.

Pero el libro también trata otros aspectos novedosos relacionados con las nuevas formas de gestión y ahorro de energía, sobre todo energías limpias, la producción futura de alimentos, los ordenadores cuánticos, los órganos artificiales, el design thinking o las organizaciones exponenciales e hiperescalables.

Algunas cuestiones me han llamado la atención especialmente, por ejemplo la relativa a la minería espacial. Ha pasado bastante desapercibido pero hace unos meses el Congreso de EEUU aprobó una ley que habilita a los ciudadanos americanos para apropiarse de los recursos obtenidos en el espacio exterior. En efecto, la “Spurring Private Aerospace Competitiveness and Entrepreneurship Act” o “SPACE Act of 2015” les permite poseer, apropiarse, transportar, usar y vender materiales extraídos de asteroides y planetas. El tema no tiene nada de altruista porque, de acuerdo con los datos de la empresa Planetary Resources, un solo asteroide de 500 metros rico en platino contiene más metales de ese tipo, que todos los que han sido explotados en la tierra hasta la fecha. Una nueva carrera especial ha comenzado, solo que en este caso se llevara a cabo por empresas más que por gobiernos y a través de naves tripuladas por robots.

Un concepto que no había escuchado hasta la fecha es el de Decentralized Autonomous Organization (DAO). Se trata de entidades que existen autónomamente en entornos como el de internet. Todas las actividades que desarrollan dichas entidades se rigen por reglas precisas y específicas. Cuando no son capaces de hacer las tareas por sí mismas, las subcontratan. El ejemplo más claro sería Bitcoin. Otra tendencia conectada es la de las “Algorithmic Corporations”, empresas gestionadas por software más que por personas.

Los trabajadores independientes (freelance) representarán más del 40% del mercado laboral americano en el año 2020. El dato revela que muchas cosas están cambiando en la forma de trabajar, entre ellas:

  • la automatización es una tendencia imparable;
  • las organizaciones son cada vez menos jerárquicas y necesitan menos personal;
  • los jóvenes con más talento no conciben tener que ir a la oficina todos los días, ni que el salario sea el elemento más importante de la relación;
  • cada vez más se exige trabajar como “SWAT teams”: equipos multidisciplinares con personal interno y externo que se juntan para llevar a cabo un proyecto de forma más rápida y eficiente;
  • las habilidades que más se demandan ahora no son las de hace 10-15 años;
  • la gamificación va a estar cada vez más presente en la oficina por las ventajas que aporta, etc.

Otro capítulo muy interesante del libro es el que aborda el tema de la convergencia entre hombre y máquina pero no lo vamos a tratar hoy sino en un artículo posterior en el que comentaré también las cuestiones más relevantes que plantea el físico Michio Kaku en su obra “El futuro de nuestra mente

En definitiva, lectura recomendable para quien quiera adentrarse en los avances que nos esperan a la vuelta de la esquina y que, según sus autores, no serán una mera extrapolación lineal de lo que conocemos hoy sino algo mucho más complejo.

Foto del usuario de Flickr Tax Credits

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