¿Autores inteligentes artificiales?

¿Autores inteligentes artificiales?

Artículo escrito por Natalia Antúnez, abogada especializada en derecho digital y nuevas tecnologías, actualmente investigando tecnologías exponenciales y el derecho del futuro.

“Un poemario escrito por una inteligencia artificial sale al mercado” (el mundo), “La música generada por Inteligencia Artificial llegó para quedarse”(industria musical), “Arte usando medios digitales: inteligencia artificial vs. artista humano” (nobbot), son unos ejemplos de otros muchos artículos en los que la inteligencia artificial está demostrando que no es una tecnología futura que se vivirá en generaciones futuras, sino todo lo contrario, la inteligencia artificial es el presente y no ha hecho más que empezar.

El mero hecho de que un software sea capaz de generar obras protegidas por la propiedad intelectual, a priori puede parecer inocuo, pero supone un completo cambio de ciclo.

En primer lugar, el Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual, regularizando, aclarando y armonizando las disposiciones legales vigentes sobre la materia, (en adelante LPI) establecen en su artículo primero “La propiedad intelectual de una obra literaria, artística o científica corresponde al autor por el solo hecho de su creación.”, y el artículo 5 determina que Se considera autor a la persona natural que crea alguna obra literaria artística o científica.”

Estos artículos nos indican que la LPI sólo contempla como autor a personas naturales (sin perjuicio de que puedan considerarse personas jurídicas como beneficiarios) y que la Propiedad Intelectual de las obras protege y corresponde al autor. Problema, el software, como máquina, no puede considerarse persona natural y por tanto la creación de dicho software inteligente no puede considerar obra en términos de la propiedad intelectual. Por ello, ¿qué es dicha creación, puede generar derechos de autor?

Asimismo, la “obra” resultante ha de ser original, ¿puede una maquina de inteligencia artificial crear sin bases de otros autores crear una obra propia, puede ser creativo? ¿Sería una obra compuesta (artículo 9 de la LPI) o una obra derivada (artículo 11 de la LPI)?

Por otro lado, suponiendo que se lograse superar las primeras barreras en lo que al término de autor, como persona natural y de creación como original se refiere, la LPI, otorga al autor derechos morales y económicos.

El artículo 14 enumera los derechos morales que corresponden al autor de forma irrenunciable e inalienable, como por ejemplo el derecho a decidir si su obra ha de ser divulgada y en qué forma, o a exigir el respeto a la integridad de la obra e impedir cualquier deformación, modificación, alteración o atentado contra ella que suponga perjuicio a sus legítimos intereses o menoscabo a su reputación. Así como el derecho mortis causa, que en este sentido carecería de sentido. Y en cuanto a los derechos de carácter económico, derecho de explotación, reproducción, distribución, comunicación pública, transformación.

¿Pueden tales derechos ser ejercicios por una máquina? De ser dichos derechos otorgados a personas físicas o jurídicas, a quién corresponde qué derechos? ¿siguiendo qué criterios?

Ante esto último, no existe normativa alguna que recoja estas creaciones, sin embargo, parece que el borrador de la nueva directiva sobre propiedad intelectual, permite siempre y cuando se persiga una finalidad de investigación científica, se extraiga información de bases de datos privadas y se reutilicen para generar valor.

Por último, me gustaría traer a colación, el supuesto de la creación de una pieza, propia del intelecto humano, por un robot. ¿Puede un robot llegar a ser considerado como un sujeto que disponga de los mismos derechos que una persona física? Actualmente, el Parlamento Europeo ha solicitado una propuesta de legislación de la robótica y la inteligencia artificial, y varios eurodiputados coinciden en esbozar la creación de una nueva personalidad jurídica, “persona tecnológica”, sujeto de derechos y obligaciones.

Como conclusión, queda claro que los legisladores, como primer paso, tendrían que considerar si máquinas de inteligencia artificial pueden ser consideradas como sujetos de derechos y obligaciones, capaces de crear una “obra” y si ésta es susceptible de protección de la LPI, o si la máquina como creación de una persona física o jurídica, obedece las órdenes de su creador, careciendo de todo tipo de libertad, siendo este último el responsable y beneficiario de toda creación que realice su máquina.

En mi opinión, dada la fase en la que nos encontramos, la medida más prudente de entender esta tecnología y con el fin proteger los intereses de los investigadores en éste ámbito, incentivando su estudio en la materia, los autores de las obras creadas a través de máquinas de inteligencia artificial, deberían corresponder a la persona física y/o jurídica que las hayan creado.

Todavía nos encontramos con dudas y obstáculos, para establecer una debida protección, pero es un campo sobre el que se ha de estudiar y trabajar para poder asentar las bases de una nueva era, puesto que la Inteligencia Artificial va a revolucionar nuestro día a día.

Foto del usuario de Flickr acidpix

Entradas relacionadas
Dejar una respuesta