#actitudhacker

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Hacker no es sinónimo de delincuente

Mucha gente escucha la palabra hacker e inmediatamente piensa en un pirata informático dedicado sabotear páginas web de alguna empresa u organismo oficial. Nada más lejos de la realidad. Los hackers no son (o mejor, no tienen por qué ser) delincuentes, ni siquiera informáticos. Como explica Wikipedia, más allá de las definiciones del término “hacker” vinculadas al mundo informático o tecnológico, cabe destacar el uso de esta palabra por extensión (y de hecho así fue en sus inicios el origen de la misma) a toda persona que implementa soluciones para cualquier sistema, sea informático o no, de manera que éste pueda emplearse de formas no pensadas por quienes crearon dichos sistemas. Así mismo, el término hacker está indisolublemente unido a toda persona que manipula o que posee conocimientos prácticos que modifican los usos de las cosas de modo que éstas puedan emplearse para fines no previstos en su origen.

Podríamos decir que los hackers son aquellas personas con mentalidad disruptiva que transforman la realidad existente. Gente que quiere cambiar cosas como Bill Gates, Steve Jobs, Mark Zuckerberg o Jeff Bezos. Es cierto que muchas de las grandes innovaciones que están revolucionando nuestra sociedad se originan en Silicon Valley o tienen un alto componente tecnológico. A ello contribuyen las universidades americanas punteras que fuerzan a sus alumnos a enfocarse en tener actitud emprendedora y pensamiento lateral. Este ejemplo de Stanford es muy ilustrativo: los alumnos más imaginativos fueron los que ganaron. Y triunfaron porque entendieron que el ingenio es mucho más valioso que el dinero.

Lo anterior puede llevar a algunos a la conclusión de que no es posible ser disruptivo fuera de California o en una empresa tradicional. No es cierto. En este artículo trato de rebatir esa idea a través de caso reales, con la finalidad demostrar que la innovación tiene más que ver con tener una #actitudhacker, es decir, ser curioso, adelantarse a los problemas, cuestionar el statu quo, probar caminos y soluciones diferentes, no tener miedo al fracaso y, en definitiva, entender que la vida empieza cuando sales de la zona de confort. Richard Branson, el creador del grupo de empresas Virgin, sería un buen ejemplo de esta actitud.

En la administración pública también se puede innovar.

Últimamente se habla mucho de democracia digital. En Jun, un pequeño pueblo de Granada, lleva años practicándola y, de hecho, la principal forma en la que los ciudadanos se comunican con los funcionarios del gobierno local es por medio de la red social Twitter. Con ello han conseguido ahorros presupuestarios, mayor transparencia y mejor servicio a los vecinos. Una frase de su alcalde -José Antonio Rodríguez Salas- resume muy bien la situación y las ventajas: en Jun no tenemos un policía, tenemos 3500 (refiriéndose al número de habitantes del municipio).

En el mismo sentido, la policía española está dando un ejemplo de cómo las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado pueden utilizar las redes sociales para conectar de forma fresca y ágil con los ciudadanos. Su cuenta de Twitter (@policia) tiene casi 2.5 millones de seguidores, el mayor de un cuerpo de seguridad del mundo, muy por delante del FBI que no llega a los 2 millones. ¿Cómo lo han conseguido? Olvidándose de prejuicios y ofreciendo consejos para evitar ser víctimas de timos, noticias sobre sus actuaciones, palabras de ánimo para las víctimas de violencia de género o publicando números de teléfono oficiales en caso de urgencias.

Del campo al mundo online

La historia de Ricardo Lop es muy curiosa ¿Cuántas posibilidades tiene un labrador de Teruel que no habla inglés de montar un imperio online de cuchillos, espadas y armas? A priori, muy pocas. Sin embargo, Aceros Hispania, la empresa que fundó Lop en 1998 tiene más de 45.000 clientes en 100 países y aparece siempre de forma destacada en Google, sin invertir dinero en publicidad en el buscador. En este video, una auténtica lección de marketing digital, cuenta alguna de las claves de su éxito.

Es un caso que me recuerda mucho al de James Rebanks, un pastor inglés cuyo primer libro contando su vida en el campo fue un gran éxito. Ahora narra su día a día en Twitter y su cuenta (@herdyshepherd1) tiene casi 85.000 seguidores

Cosas ordinarias de una manera extraordinaria.

Hace poco leí la reseña de un libro que captó mi atención. Simply Brilliant: How Great Organizations Do Ordinary Things In Extraordinary Ways cuenta cómo empresas “tradicionales” han sabido reinventar su negocio. Es el caso de 1111 Lincoln Road, un antiguo parking de Miami Beach. Su creador, Robert Wennett, decidió que iba a cambiar completamente todas las ideas que la gente tenía acerca de la función de un estacionamiento público. En teoría, el papel de un parking es conseguir que entre la mayor cantidad de vehículos y luego sacarlos lo más rápido posible pero Wennett modificó radicalmente el enfoque y ahora 1111 es una estructura abierta de par en par, en la que conviven tiendas de lujo en la parte inferior con un hermoso espacio en la planta superior que se utiliza para todo, desde grandes celebraciones públicas a las sesiones de fotos de Victoria Secret.

La ilusión mueve ginebras

La clave del éxito de David y Rubén es la ilusión. Hace dos años montaron una pequeña fábrica en Cantabria y ya venden su ginebra artesanal Siderit en 14 países. Me encanta la manera en que resumen su filosofía “Antes fracasamos porque no nos gustaba lo que hacíamos. Hay que tener ilusión por las cosas. Así no tienes que vender nada, sólo contar lo que haces. Y esto no cuesta esfuerzo”.

El poder del hype.

En el mundo de las gafas de sol también parecía que estaba todo inventado…. hasta que llegaron 4 jóvenes de Elche a cuestionar el statu quo. Hawkers empezó revendiendo gafas y acaba de recibir una inversión de 50 millones de euros que van a utilizar para abrir tiendas físicas, fichar el mejor talento y expandirse por todo el mundo. La estrategia de contratar a celebrities y generar hype en redes sociales les ha funcionado estupendamente.

Taylorismo jurídico

Quiero acabar con un ejemplo del sector legal. Arriaga Asociados no existía hace cinco años y ahora ocupa el puesto número 11 en el ranking de despachos que elabora Expansión, habiendo triplicado su facturación y cuadruplicado su plantilla de abogados en el último año, siguiendo la estrategia de poner mucho foco en determinado tipo de reclamaciones civiles. El tiempo dirá si se trata de una moda pasajera o han cambiado las reglas del juego.

Los casos anteriores son de sectores diferentes pero todos tienen algo en común: sus impulsores han sido capaces de cambiar drásticamente la situación existente, algunos incluso sin utilizar nuevas tecnologías. En definitiva, como dice el refrán, querer es poder.

Y tú ¿tienes #actitudhacker?

Foto tomada de pixabay.

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